29.1.11

Un problemita muy matemático

1) Halle todas las funciones continuas g:(0, + infinito) --> R tales que g(x^y) = g(x)^g(y) para todo x, y.

2) Muestre una función discontinua g:(0, + infinito) --> R tal que g(x^y) = g(x)^g(y) para todo x, y.

("^", como siempre, significa "elevado a la").

[Dado que los comentarios a esta entrada se han apartado del tema inicial y se han adentrado en la discusión sobre 0^0, he decidido agregar a la entrada la etiqueta Irrefutable pero resistida, con la que designo a las entradas donde se habla de la afirmación "0^0 = 1". Hago, además, la observación de que, al momento de escribir estas líneas, 15.02.11, la segunda parte del problema sigue sin tener resolución.]

18.1.11

Concurso de Cuentos y Concurso de Ensayos

En mayo de 2011 se cumplen 50 años de la puesta en marcha de la primera computadora científica de la Argentina, Clementina, una Mercury de Ferranti.
Para conmemorarlo, el Departamento de Computación de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires organiza una serie de actividades que incluyen los siguientes concursos:

Concurso de cuentos
Tema: "Clementina, la primera computadora."

El disparador del cuento es la llegada de la primera computadora a una universidad argentina.
Las obras serán recibidas entre el 10 de febrero y el 15 de Abril.
El jurado, integrado por Liliana Heker, Guillemo Martínez y Juan Sabia, se expedirá el 15 de mayo.

Bases en http://www.dc.uba.ar/events/cincuenta/Bases_cuentos.pdf

Para consultas sobre el concurso escribir a conc_lit_clementina@dc.uba.ar

Concurso de ensayos
Concurso de ensayos de investigación histórica sobre 50 años de computación en Argentina.

Las obras serán recibidas entre el 15 de Abril y el 16 de mayo de 2011. El jurado, integrado por Jorge Aguirre, Dora Barrancos y Pablo Jacovkis, se expedirá el 21 de junio de 2011.

Bases en http://www.dc.uba.ar/events/cincuenta/Bases_ensayos.pdf

Para consultas escribir a ensayo_clementina@dc.uba.ar

Más información...
Más información sobre el evento de conmemoración de los cincuenta años de Clementina en http://www.dc.uba.ar/events/cincuenta

Departamento de Computación
Facultad de Ciencias Exactas y Naturales
Universidad de Buenos Aires
Pabellón I, Ciudad Universitaria
Buenos Aires
http://www.dc.uba.ar

17.1.11

Un diálogo

Fabián: Hola.
G.P.: Hola.
Fabián: ¿Puedo hacerle una pregunta?
G.P.: Sip.
Fabián: En esta entrada de su blog usted hace una comparación entre el problema de la cuadratura del círculo y el ajedrez.
G.P.: Sip.

Fabián: Usted dice en esa entrada que resolver el problema de la cuadratura del círculo es tan imposible como lograr que un alfil pase de una casilla negra a una blanca sin violar las reglas del ajedrez. ¿Entendí bien?
G.P.: Ajá...

Fabián: Sin embargo sí es posible, sin violar las reglas del ajedrez, que un alfil pase de una casilla negra a una blanca (o al revés).
G.P.: Eso es imposible.

Fabián: No, no lo es.
G.P.: Sí, sí lo es. Enunciémoslo así: En el transcurso de una partida de ajedrez en la que se respeten las reglas del juego un alfil que inicialmente estaba en una casilla negra nunca pasará a una casilla negra, o viceversa. Inclusive puedo demostrárselo matemáticamente, por inducción en la cantidad de movimientos del alfil.

Fabián: Todo muy bonito, pero imaginemos una partida en la que a las blancas le han capturado el alfil que inicialmente estaba en la casilla c1 (casilla negra), pero no le han capturado el otro alfil. Imaginemos también que, más delante en el mismo juego, el blanco corona un peón en una casilla blanca y que pide un alfil. Obviamente el rival le dará la misma pieza que antes le había capturado, así que el alfil, la misma pieza, que inicialmente estaba en c1 (casilla negra) pasa ahora a estar en una casilla blanca sin que las reglas del ajedrez se hayan violado.
G.P.: Pero no es el mismo alfil...

Fabián: ¿Cómo que no es el mismo? Claro que sí lo es, es el mismo objeto, la misma pieza que ha pasado desde c2 hasta una casilla blanca, en el transcurso de la misma partida y sin violentar las reglas de juego. Claro, pudo sufrir algún desgaste por el roce con las manos, perder algunas moléculas, pero si ése no es el mismo alfil, ninguna pieza es igual a sí misma.
G.P.: Okey. No me refería a eso. Admito que se trata de la misma pieza, del mismo objeto, pero...

Fabián: ¿Pero?
G.P.: (Piensa un rato.) De acuerdo. Digámoslo así: En el transcurso de una partida de ajedrez en la que se respeten las reglas del juego, y en la que ninguno de los dos jugadores corone un alfil (es decir, pida un alfil al coronar un peón), en esa partida, digo, un alfil que inicialmente estaba en una casilla negra nunca pasará a una casilla negra, o viceversa.

Fabián: Sí, pero...
G.P.: ¿Pero?

Fabián: Muchas veces, en un match entre dos jugadores profesionales, una partida se suspende y se continúa más adelante, por ejemplo al día siguiente.
G.P.: ¿Hum?
Fabián: La posición se desarma y el juez el match la rearma al día siguiente, o cunado sea la reanudación, usando las mismas piezas.
G.P.: Ya veo a dónde quiere llegar, pero...
Fabián: Pero nada. Es posible que al rearmar la posición el alfil que estaba en una casilla negra sea colocado en una casilla blanca y/o viceversa.
G.P.: Pero no es la misma partida...
Fabián: Sí que lo es.

G.P.: (Piensa otra vez.) En el transcurso de una partida de ajedrez, cuyo desarrollo no es suspendido para ser continuado en un momento posterior, en la que se respeten las reglas del juego, y en la que ninguno de los dos jugadores corone un alfil (es decir, pida un alfil al coronar un peón), en esa partida, digo, un alfil que inicialmente estaba en una casilla negra nunca pasará a una casilla negra, o viceversa. ¿Está de acuerdo ahora?

Fabián: Hummm.
G.P.: ¿?
Fabián: Supongo que se refiere a las reglas actuales del ajedrez, porque quizás en el siglo XXII se agregue un movimiento especial, digamos un "alfil al paso" que permita...

G.P.: ¡Okey! En el transcurso de una partida de ajedrez, cuyo desarrollo no es suspendido para ser continuado en un momento posterior, en la que se respeten las reglas actuales del juego, y en la que ninguno de los dos jugadores corone un alfil (es decir, pida un alfil al coronar un peón), en esa partida, digo, un alfil que inicialmente estaba en una casilla negra nunca pasará a una casilla negra, o viceversa. ¿Y ahora?

Fabián: Imagino dos amigos (no profesionales) que juegan para divertirse. En un momento dado uno de ellos le pide al otro si le permite intercambiar los alfiles (pasar el alfil que en está en la casilla A a la casilla B, y viceversa). No como una jugada, claro, sino como un mero reacomodamiento de piezas. Si sólo lo hace una vez, y su intención no es distraer al rival, el adversario podría aceptar y en ese caso el alfil en casilla blanca habrá pasado a...
G.P.: ¿Y por qué querría hacer eso?
Fabián: No sé, podría ser un capricho...

G.P.: ¿Permiten eso las reglas?
Fabián: "Nadie será obligado a lo que la ley no mande, ni privado de lo que ella no prohíba." La reglas, al menos las reglas que usan los amigos para jugar entre sí, no prohíben ese intercambio de piezas (si el rival está de acuerdo). Y si la reglas no prohíben, entonces lo permiten.

G.P.: Me parece que está exagerando.
Fabián: Las reglas lo permiten...
G.P.: Yo no lo permitiría.
Fabián: Recuérdeme no jugar al ajedrez contra usted...

G.P.: (Piensa un poco más.) En el transcurso de una partida de ajedrez, cuyo desarrollo no es suspendido para ser continuado en un momento posterior, en la que se respeten las reglas actuales del juego, en la que ninguno de los dos jugadores corone un alfil (es decir, pida un alfil al coronar un peón) y en la que ninguno de los dos jugadores pide permiso para reacomodar las piezas, en esa partida, digo, un alfil que inicialmente estaba en una casilla negra nunca pasará a una casilla negra, o viceversa. ¿Y ahora?

Fabián: ¿Y si las reacomoda sin permiso?
G.P.: Estaría violando la reglas; aunque más no sea las reglas no escritas de cortesía.

Fabián: Okey.
G.P.: ¿Está conforme?
Fabián: Por ahora sí, pero...

G.P.: ¿Pero...?
Fabián: ¿Cómo queda entonces su analogía con la cuadratura del círculo?

Continuará...

16.1.11

El Sombrerero Loco

Descripción

Llamo a este esquema El Sombrerero Loco: En una habitación hay cierto número de personajes; cada uno tiene un sombrero, que puede ser de color blanco o de color negro. Todos los personajes ven el sombrero que tienen los demás, pero nadie conoce ni puede ver el propio.

Se supone que los que tienen sombreros blancos deben hacer siempre afirmaciones verdaderas y que los que tienen sombreros negros deben hacer siempre afirmaciones falsas. Ahora bien, como al principio nadie sabe cuál es realmente su color de sombrero, cada personaje adopta al comenzar una postura cualquiera. Es decir, cada uno decide (independientemente de cuál sea su sombrero) hacer siempre afirmaciones falsas o hacer siempre afirmaciones verdaderas.

Cuando un personaje hace una afirmación, otro personaje puede advertirle que no se está comportando correctamente. Es decir, le puede decir que está haciendo una afirmación falsa cuando su sombrero en realidad es blanco, o que está haciendo una afirmación verdadera mientras que su sombrero es negro. La advertencia es así: No deberías decir eso. La advertencia opuesta es: Bien dicho. Claro está que quien hace esta advertencia podría, a su vez, estar mintiendo.

Cuando, a partir de lo que ve y de lo que oye, un personaje logra deducir cuál es su propio color de sombrero, entonces (sin ninguna advertencia) comienza a comportarse tal como este color indique. Si deduce que su color es negro, a partir de ese momento hará afirmaciones falsas; si deduce que es blanco, hará afirmaciones verdaderas (esto puede significar, o no, un cambio en el comportamiento que venía teniendo).

Observemos finalmente que todos oyen lo que dicen los demás y que todos son lógicos perfectos, es decir, conocen inmediatamente todas las consecuencias lógicas de lo que se dice.

El problema

Tenemos cuatro personajes, a los que llamaremos Abel, Benito, Carlos y Darío.

Abel le dice a Benito: Tu sombrero es negro.
Carlos le dice a Abel: No deberías decir eso.
Darío le dice a Carlos: Bien dicho.
Benito le dice a Abel: Tu sombrero es blanco.
Darío le dice a Benito: No deberías decir eso.
Darío le dice a Abel: Tu sombrero es blanco.
Benito le dice a Darío: No deberías decir eso.
Abel le dice a Darío: Nuestros sombreros son del mismo color.

¿De qué color es el sombrero de cada uno? ¿Qué postura adoptó cada uno inicialmente?

11.1.11

El Omegón y todo eso... (Parte 18)

A la parte 17 - A la parte 19

Adenda sobre los puntos de acumulación

En esta entrada quiero ampliar la explicación del papel que jugó, en el desarrollo de la teoría de los ordinales, el concepto de "punto de acumulación". Fue mencionado en capítulos anteriores, pero ahora voy a profundizar en conceptos antes mencionados un poco al pasar.

Decíamos algunos capítulos atrás que, a principios de la década de 1870, Georg Cantor comenzó a trabajar en la Universidad de Halle. Allí Eduard Heine, su director, le planteó el siguiente problema: tenemos una función periódica f(x) que hemos desarrollado en serie de Fourier, si en cada período la cantidad de puntos singulares de f(x) (es decir, los puntos de discontinuidad de f(x) o puntos donde la serie es divergente) es infinita ¿podemos asegurar entonces que esa escritura en serie de Fourier de f(x) es la única posible (o, por el contrario, podrá haber otra serie diferente que converja a la misma función)?

Recordemos que Heine ya había resuelto afirmativamente la cuestión para una cantidad finita de punto singulares, Cantor se enfrentaba ahora al "caso infinito".

Dijimos también que, pocos meses después de planteado el problema, Cantor tenía ya una primera respuesta: puede asegurarse que la escritura es única siempre y cuando los puntos singulares estén distribuidos en la recta de una manera determinada. Pero Cantor, en primera instancia, no supo encontrar una manera clara y directa de describir cuáles eran las condiciones que debía cumplir esa distribución. Después de un tiempo logró obtener esa descripción clara y simple, y para ello creó el concepto de "punto de acumulación".

¿Qué es un punto de acumulación? Voy a dar la definición que dio Cantor, que él refería específicamente al caso de los números reales (posteriormente el concepto se llevó a contextos mucho más generales). Necesitamos previamente recordar qué significa que una sucesión de números converge a un límite L.

Una sucesión a(1), a(2), a(3),... converge a L si, fijada cualquier distancia épsilon, existe un número natural n (que depende de épsilon) tal que si m > n entonces la distancia entre a(m) y L se hace menor que épsilon. Traducido a un castellano más impreciso pero tal vez menos árido: a(1), a(2), a(3),... converge a L si, tomando n suficientemente grande, todos términos de la sucesión a partir de a(n) se acercan a L tanto como se quiera.

El ejemplo clásico es la sucesión a(n) = 1/n, cuyos términos son 1, 1/2, 1/3, 1/4,... y que converge a 0.

Definición: Si P es un subconjunto de los números reales, decimos que b es punto de acumulación de P si existe una sucesión a(n) no constante y formada totalmente por elementos de P, tal que a(n) converge a b.

Por ejemplo, si P = (0,1), entonces 0 es punto de acumulación de P. Por ejemplo, una sucesión formada por elementos de P y que converge a 0 es a(n) = 1/(n + 1) (siempre tomaremos n = 1, 2, 3, 4,...). En realidad, es fácil ver que el conjunto de todos los puntos de acumulación de P es [0,1].

Ejercicio para el lector: Demuestre, a partir de la definición dada más arriba, que si P es finito entonces no tiene puntos de acumulación.

Definición: Llamaremos P', el derivado de P, al conjunto de todos los puntos de acumulación de P.

Por lo tanto, para P = (0,1), tenemos P' = [0,1].

Pasemos a otro ejemplo. Tomemos ahora P = {0, 1, 1/2, 1/3, 1/4, 1/5,...}. Es decir, P está formado por el 0 y por todos los números de la forma 1/n con n = 1, 2, 3, 4,... Es evidente que 0 es punto de acumulación de P. ¿Qué pasa con los demás números?

Veamos, el 1 no es punto de acumulación de P. Si lo fuera, debería haber otros elementos de P tan cercanos al 1 como se desee (esos elementos serían los términos de la sucesión a(n) de los que habla la definición). Pero esto no sucede, ya que no hay otros puntos de P a manos de 1/2 de distancia del 1. Es decir, en todo el intervalo (1 - 1/2, 1 + 1/2) no hay elementos de P diferentes del 1 mismo. Por lo tanto, el 1 es un punto aislado de P y no es punto de acumulación.

Lo mismo sucede con el 1/2, ya que no hay puntos de P a distancia menor que 1/6 de él. Y también sucede con el 1/3, el 1/4, etc. Todos los puntos de la forma 1/n son puntos aislados de P. Por otra parte, es fácil ver que los puntos que no pertenecen a P tampoco son puntos de acumulación. Por lo tanto, para P = {0, 1, 1/2, 1/3, 1/4, 1/5,...} vale que P' = {0}.

Por supuesto, podemos también definir el derivado del derivado e P que es (P')' = P". Y el derivado de éste: (P")' = P''', etc. A los que llamaremos derivado segundo, derivado tercero, etc.

Observemos que si P = (0,1) entonces P' = [0,1], P" = [0,1], P''' = [0,1], etc.

Por otra parte, si P = {0, 1, 1/2, 1/3, 1/4, 1/5,...}, entonces P' = {0} y P" es el conjunto vacío (el derivado de {0}, como para todo conjunto finito, es el vacío). Tenemos así que el derivado segundo de P es el conjunto vacío.

¿Será posible hallar un conjunto P tal que su derivado tercero sea el vacío (pero ninguno de los anteriores)? La respuesta es afirmativa, pero la estudiaremos en el próximo capítulo...